domingo, 4 de diciembre de 2016

Tramando con un meyi (Capitán Werner VII)

Era la segunda noche antes de llegar a la prestigiosa isla Cisne, hogar por excelencia de putas y de ron. Si tuviera alguna moneda que no fuera la de las dos cruces se la gastaría en pasar una buena noche con la puta más barata; aquella que por norma general siempre era la más obesa. Aunque, visto de otro modo, si tuviera otra moneda que no sea la de las dos cruces, nunca hubiera ido tramar con el kaijin Werner. No le hubiera hecho falta. Cogería todas sus relucientes monedas y compraría una sencilla habitación en algún hostal de Cisne y una puta para cada día de la semana. De nuevo, las más baratas y obesas para que le quedase algo de dinero para el ron.

Meyi Marvilin hizo un par de rápidos movimientos negativos con la cabeza para sacarse las ideas de la buena vida que llevaría viviendo en Cisne y centrarse en lo que estaba haciendo. La vida, o mejor dicho, la no vida del Capitán Oscar Dwight dependía de lo concentrado que estuviera. Por el kaijin no había problemas, todo el día encerrado en el calabozo seguro que se le había ocurrido algo. El problema era el meyi, no era muy bueno en las artes conspiratorias. No tenía problema en reconocerlo: tramar no era lo suyo. No es que fuera tan estúpido como Kentos, Marvilin al menos sabía hablar y limpiarse la baba que le caía de la boca.   

-Cruz, esta noche conseguiremos tramar un buen plan y cara, esta noche tampoco se nos ocurrirá nada-.

Cuando lanzó la moneda al aire fingió que no conocería el resultado final: Cruz. Siempre era cruz. Y daba gracias a los Dioses de los meyis cada vez que veía que el resultado de su lanzamiento era una cruz.  ¡Qué suerte tenía!

Cuando todos en el Sueños Cumplidos se fueron a dormir, el meyi se quedó despierto y marchó a los calabozos para tramar con su nuevo amigo el kaijin Alfred Werner. Ya lo dijo el día pasado, el Capitán Oscar Dwight debía morir antes de llegar a Cisne. ¿Cómo matarlo? Si lo supiera ya lo había hecho desde hacía muchos años. Entonces sería Meyi Marvilin quien diría: “Oh cállate humano” como si fuera una venganza poética de las muchas veces que le habían mandado callar con la frase: “Oh cállate meyi”. También estaría bien meter una aleta de tiburón cocida en la boca del cadáver de Dwight. El meyi, mientras caminaba por el estrecho pasillo de los calabozos,  se refrotaba las palmas de las manos a la vez que sonreía de una manera taimada; era como un niño pequeño queriendo ser malo o, tal vez, como un villano de teatro mal interpretado.

Al llegar al calabozo del anterior capitán del Sueños Cumplidos, vio al kaijin de espaldas a los barrotes. Tenía la frente apoyada en la pared y el brazo de la pinza en alto, con ella estaba dando rítmicos golpes en la pared. El meyi se preguntó cómo era posible que un kaijin tan grande y fuerte hubiera quedado atrapado por un capitán tan pequeño y débil como era Dwight. Si tuviera esa pinza, Marvilin no dejaría que Kentos le levantase de los tobillos. Entonces sería él quien cogería a Kentos, y por el cuello que hace más daño.   

-¿Puedo pasar?- sin dejar tiempo a que el kaijin respondiese continuó hablando-¡Gracias!-

Al entrar dejó la puerta de hierro abierta igual que la primera vez que entró en el calabozo del kaijin. Sabía que no iba a escapar, si lo hacía no tendría donde ir: no podía esconderse entre el resto de los marineros porque llamaría la atención con sus tentáculos, su pinza y su cara de calamar, no podía ponerse a combatir contra los marineros de Dwight porque estaba en inferioridad numérica y que no se le ocurriese salir al mar, Dwight tiraba los restos de la comida al agua para que los tiburones le siguieran. La única esperanza para que el kaijin del mar recuperase el Sueños Cumplidos y el respeto como capitán era confiar en Meyi Marvilin.

-¿A qué huele aquí?- Dijo Marvilin arrugando la nariz. Olía peor que el día anterior, una horrible mezcla producida por la humedad de las paredes del calabozo y la orina del suelo. – Está bien que seas medio animal, pero tienes ahí un cubo para hacer tus necesidades-.

-No es mía,- El kaijin se giró muy lentamente hasta quedarse de frente con el meyi que acababa de entrar. Parecía cansado. Marvilin creyó que el kaijin no había dormido nada en los dos días que llevaba encerrado.- es de tus amigos. Llevan toda la mañana viniendo a mearse delante de los barrotes-.

El meyi emitió un característico sonido de repugnancia: “puag”. Tuvo que esquivar dos charcos de líquido amarillo para llegar a la dura cama llena de pulgas que le habían dado al kaijin, aunque por lo menos tenía cama. Un lecho donde dormir se podía considerar casi un lujo para un preso como él. Meyi Marvilin echó un rápido vistazo por toda la habitación: Había una Cama, un escritorio, una antorcha encendida, una botella de ron llena y otra vacía, un vaso de cristal y papel sobre el escritorio. Definitivamente, el kaijin tenía que dar gracias por todos aquellos lujos que el Capitán Dwight le había permitido tener. Debía de ser tan agradecido como el meyi lo era con su suerte.

-Hay algo que no comprendo, -El meyi se sentó dando un sonoro culazo sobre el lecho del kaijin-  ¿Cómo sabes que mis amigos meones vinieron durante la mañana?- Señaló la antorcha con un gesto con la cabeza; tenía las manos ocupadas ablandando el colchón-  No tienes otra luz que no sea esa-.

-Lo sé porque tú vienes durante la noche, mientras los demás duermen. Así nadie puede saber que conspiras contra tú capitán ¿Me equivoco?-

El meyi quedó tan sorprendido que tan solo dijo la palabra más obvia que podía decir: -No.- El kaijin había dado justo en el clavo. Para tener el aspecto de una mala bestia, era tan astuto como lo era Dwight.

-Tampoco me equivocaría si digo que sigues sin tener ningún plan para sacarme de aquí-.

-Cara, tengo una idea y cruz, te toca pensar algo a ti. ¡Cruz! Dos de dos, bien hecho kaijin Werner-.

-Cállate.- El kaijin apretó los labios y tensó los tentáculos que tenía como barba. Tenía un aspecto aterrador, pero al meyi no le daba miedo. Incluso, le resultaba gracioso ver cómo se movían los pequeños tentáculos de su barba.

-“Oh cállate meyi”,- Corrigió Marvilin a la vez que hacia un gesto de reprimenda con el dedo índice- con lo fácil que es y no consigues acordarte-.

-Estoy cansado de tus juegos.- La voz del kaijin sonó muy lenta y pausada; muy similar a la que usaba el Capitán Dwight cuando quería que el estúpido de Kentos entendiera una orden.- Me niego a usar ese nombre. Estás en tu derecho si no quieres decirme cómo te llamas, pero no me hagas llamarte como un estúpido. – Guardó unos segundos de silencio y agregó antes de que el meyi pudiera contestar.- Un estúpido nunca podrá sacarme de aquí-.

- Cara me sigues llamando “Oh cállate meyi”, cruz te digo mi nombre.- El resultado fue, previsiblemente, otra cruz.- Meyi Marvilin-.

-¿Eres un meyi y te llamas Meyi?-

-Todos los meyis nos llamamos Meyi- contestó como si fuera algo tan obvio como decir que el calabozo apestaba.

-Eres de una raza muy extraña-. Marvilin sintió los ojos del antiguo capitán del Sueños Cumplidos mirándole de hito en hito. Desde su pelo verde oscuro hasta sus pequeños pies, pasando, por supuesto, por los labios de color morado.

-Y eso lo dice un kaijin que tiene tentáculos y pinza.- Marvilin soltó una carcajada- Deberías verte en el espejo. No me hace falta lanzar la moneda para saber que ganarías en un concurso de extraños-.

  -Muy bien, Meyi Marvilin. Cómo no tienes ningún plan, escucha el mío-.

-Sabía que habías tramado algo.- interrumpió al kaijin dejándolo con la palabra en la boca- No puedes hacer otra cosa aquí encerrado que no sea tramar.- se tumbó de lado en la cama para poder seguir viendo al kaijin del mar- ¡Adelante, no te quedes callado en lo más interesante!-

-No me dejas hablar.- El kaijin del mar suspiró sonoramente. Dejó unos segundos de silencio para comprobar que el meyi no le volvería a contestar y relató su plan. –Vamos a encerrar a Dwight en esta misma celda. Antes de que lleguemos a Cisne, tendrás que engañar a tu capitán- La palabra capitán sonó con cierta sorna que al meyi le hizo especial gracia- diciendo que he escapado. Le puedes decir que te he amenazado para que me dieras la llave o alguna cosa por el estilo; se te ocurrirá algo. Dwight movilizará a todos sus hombres para que me busquen por todo el barco. Nueve marineros y un capitán fueron los que rescaté hace una semana, ocho si no te cuento a ti y seis si tengo en cuenta que Dwight siempre lleva a dos marineros para que le cubran las espaldas ¿Podrás enfrentarte a esos seis de manera individual?-

-¡Cara! Si quieres que me luche contra uno de esos idiotas te tiene que salir cara-.

 -Eso me temía-.

-Cara, tú plan tendrá éxito y cruz, acabaremos muertos por no saber tramar-.

El kaijin hizo como si el meyi no se hubiera burlado de su plan y preguntó- ¿Todos en conocen la historia de Trico?-

-Somos marineros del Pez de Fuego, ¡bromeas! Conocemos de memoria todos los rumores que hablan sobre nosotros. La mayoría de ellos se los inventó Dwight.

-¿Inventó?- El kaijin Werner ladeó ligeramente la cabeza hacia el lado izquierdo, parecía que por fin el meyi lo había sorprendido diciendo algo interesante.

-¿No te creerás que alguien puede enloquecer  solo por pasar un par de noches encerrado? Te creía más inteligente kaijin-.

Durante unos segundos de silencio y vacilación, el anterior capitán del Sueños Cumplidos no dijo nada. Se limitó a mostrar, muy lentamente, una sonrisa que cada vez se hacía más presente por debajo de los tentáculos de su barba. ¡Había tramado algo! El meyi había hecho muy bien en confiar en el kaijin.

-¿Cruz ganaremos?- Preguntó el meyi con la misma sonrisa que el kaijin Werner.

-Cruz ganaremos-.
 







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