viernes, 18 de noviembre de 2016

Tirka preguntar (William Wade IV)

-Tirka venir a hablar con humano-.

-Tirka venir todos los días- contestó William Wade con rabia imitando la manera que tenían los orcos de hablar.

Tanto la mujer orca como el ex-caballero humano esperaron unos segundos en silencio a que el guardián de la sacerdotisa diera un golpe a la jaula. Will, no solo le había interrumpido, además se había burlado de ella. Por menos, el orco de las cicatrices, días atrás, le había amenazado no con uno, sino tres golpes. Milagrosamente, esta vez no hizo nada. Eso fue extraño. El orco se limitó a descender la antorcha que sostenía y alumbrar el lugar donde estaba arrodillada Tirka. Ella, desde el suelo, le dedicó una mirada muy humana de agradecimiento. Ver a una orca como ella con expresiones humanas era tanto o más extraño que el grandullón de las cicatrices no diera ningún golpe.

-Tirka tener mucho que hablar- siguió la orca con una media sonrisa- Tirka preguntar: por qué humano gritar por las noches-.

Ya estaba acostumbrado a escuchar las no-preguntas de los orcos, no le sorprendió. Entendía a la perfección, aunque no tuviera la tonalidad adecuada, cada pregunta que Tirka le hacía. Al principio le costó más, y pareció que ella se dio cuenta pues pronto cambió su forma de hacer preguntas y añadió, antes de lanzar ningún interrogante, la frase de: “Tirka preguntar”. En cambio, sí fue una sorpresa que la mujer orca supiera que Will se pasaba las noches gritando por culpa de sus pesadillas.

El antes llamado ser William Wade sintió una mezcla de ira y vergüenza por partes iguales al saber que todos los orcos de la zona, los que le visitaban para entregarle la comida y aquellos que solo les había oído hablar desde lejos, le habían escuchado maldecir a las ilusiones nocturnas.

-¿Tú no gritarías de estar atrapada en una diminuta jaula para animales?- pese a estar sentado en el suelo (otra de las cosas que se había acostumbrado), no necesitó más que levantar un poco el brazo para tocar los barrotes del techo de la jaula. – Debes saber que no es algo agradable-.

-Tirka preguntar: Humano querer que orco abrir jaula-.

¿Lo decía de verdad? William a veces dudaba cuándo la sacerdotisa hablaba en serio o en broma. Y, por lo visto, no era el único que tenía esa duda. La cara de espanto que puso el orco de las cicatrices fue un verdadero poema. 

-¿Y dejar que tu amigo me mate? Prefiero quedarme aquí dentro-.

-Tirka no entender. Humano decir que no gustar jaula y luego decir que querer quedar en jaula. Tirka preguntar razón-.

-Humano miedo.- se adelantó a responder el orco de las cicatrices- Humano mucho miedo- del espantó pasó a la risa.- Humano hacer bien en temer a Kloath- y de la risa pasó a una horrible  carcajada.

-Humano hacer mal en temer orco- Tirka volvió a dedicar otra mirada muy humana a su congénere, en ésta le renegaba por lo que acababa de decir mientras intentaba disimular una pequeña sonrisa de sus labios. –Orcos ayudar a humano. Orcos salvar a humano. Orcos rezar a Padre Cielo y Madre Tierra por humano. Humano vivo gracias a orcos- dijo mirando únicamente hacía Will como si le estuviera intentado convencer de que eran sus amigos. Mentiras que lo que quedaba de su orgullo de caballero no quiso creer.  

-Dime una cosa, ¿tú no tendrías miedo de quien durante años ha matado a todos los tuyos?-

La orca agachó la cabeza- Tirka no tener miedo de humano,- respondió muy lentamente.

Hubo unos segundos de silencio. Por primera vez, tanto el orco de las cicatrices como el antiguo caballero humano pusieron la misma cara. Will se preguntaba si es que, acaso, el orco estaría pensando lo mismo que él. ¿Sería tan valiente como para pensar que la persona que tenía que proteger era idiota? Tirka se equivocaba: Debía temer a William Wade. De estar la puerta de la jaula abierta, cogería uno de los cazos de barro donde le servían el agua y la usaría como arma; no descansaría hasta romperlo a golpes contra la cabeza de la orca. Que le dejasen una oportunidad, lo haría con mucho gusto. Estaba convencido de que lo haría; y al parecer, el orco de las cicatrices también lo veía muy capaz.

 -Eres imbécil.- contestó William Wade a la vez que negaba con la cabeza. Esperó un momento a que Kloath diera su patada a la jaula, con lo que acaba de decir el orco no pudo contenerse. –Y tú otro imbécil. No me he olvidado de ti-.

-Humano tener miedo.- sentenció Tirka y se puso de pie- Tirka no poder hablar con humano hasta que humano dejar de tener miedo- ¿A quién se lo decía? No miraba a William ni tampoco a Kloath. –Tirka volver mañana. Tirka preguntar: Humano querer hablar mañana-.


Sacerdotisa Tirka, dibujo de Tsuchi Kuroi

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