domingo, 17 de abril de 2016

El momento perfecto (Interludio)

La canción avanzaba, el Bardo había creado buenos personajes, cada uno mejor que el anterior, con los que poder empezar su historia. Cuando la cantase con la ayuda de su fiel laúd, la gente, hechizada por el sonido de la música, se sentirían como los protagonistas de “La Canción de Azäir”. Serían el caballero que quedó preso por los orcos, también el joven kaijin que se convirtió en un capitán pirata, sin olvidarnos de la aprendiz silvana de un viejo Ent…

Puestos los personajes en escena y después de haber hechizado a su público, el Bardo tenía una sorpresa que darles: Era el momento perfecto de poner al villano de Azäir. No sería un villano convencional pues “La Canción de Azäir” no era una historia convencional. La canción del Bardo estaba cantada desde diferentes personajes, unos mejores que otros y otros peores que unos. El villano, o villanos principales de Azäir, serían como sus personajes: unos mejores que otros y otros peores que unos.

Antes, ya se preguntó quién era un villano y qué era lo que él quería. Aunque seguía teniendo dudas sobre aquello, no se lo volvería a preguntar. Había tomado una decisión, era el momento perfecto para poner al primero de los villanos principales.

Cogió la pluma con la escribía, la bañó en el tintero y empezó a escribir en una nueva hoja de papel un nuevo capítulo de su canción, un capítulo de muerte y miseria como ninguno de los otros que había escrito, un capítulo que no dejaría indiferente a nadie que la escuchase. 

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