domingo, 13 de diciembre de 2015

¿Qué hace a un villano? (Interludio)

“¿Qué hace a un villano?” Se preguntaba el trovador a la hora de crear una nueva epopeya. La pregunta no era para menos pues, si había algo importante en una historia era su villano. Alguien fuerte e impactante que desde el primer momento que entrase en escena todo el mundo sepa que él es el malo. No, mejor alguien carismático, con una elocuencia y una facilidad de palabra capaz de ganar el corazón y el odio de todo el público. También podría ser alguien divertido y fugaz, el individuo perfecto para satirizar el mundo que les rodeaba; los más pequeños se reirían mucho con él. ¿Y qué tal alguien imprevisible hasta el punto en que nadie sepa qué tan lejos podía llegar para poder alcanzar sus malvados planes? Demasiadas ideas y ninguna llegaba a convencerle.

Para buscar ideas, el trovador decidió leer unos pocos libros de cuentos. El primero que cogió se llamaba “El primer gran  héroe”, en él se narraba las múltiples batallas de un guerrero que portaba una espada mágica. Nada fuera de lo común de no ser por uno de sus enemigos principales, un nigromante que vestía una túnica de ningún color. ¿Qué color era ese? Al principio el trovador se imaginó una túnica negra, pero el negro ya era de por si un color. Luego se la imaginó transparente, pero  en cuanto lo hizo se le vino a la cabeza la figura de un viejo arrugado y desnudo; imposible. ¿Entonces, cómo era? Se lo imaginaba de muchas formas y de ninguna a la vez.

Pronto se cansó de darle vueltas al color de la túnica y se dio cuenta de otro punto importante para su villano: El misterio. Si algo que tenía ser un villano era el misterio. Nadie tiene que saber ni cómo era ni cómo tenía que ser. Se lo podían imaginar de una forma u otra, eso no importaba demasiado, lo verdaderamente importante es que el villano sea misterioso.

El villano del segundo cuento no era nada especial, solo el típico lobo feroz. Nada que le llamase la atención. El enemigo del tercero era un gigante lento y torpe. ¿Cómo un villano podía tener un punto débil tan vistoso? Debían de ser poderosos, a veces incluso más que el protagonista principal. ¿Qué gracia tenía si ya desde el principio se decía que el villano era un debilucho? El trovador creía que se debía, como se solía decir: "nadie es perfecto". Sí, un villano debía ser poderoso pero sin pasarse tampoco.

Recopilando, el villano debía ser malvado, feroz, misterioso, fuerte pero sin pasarse, con toques satíricos, firme, impactante, impredecible, carismático… ¡Fuera! El trovador hizo una bola de papel con los apuntes que había tomado y los lanzó a la basura. Otra vez sería.  

9 comentarios:

  1. Qué bonito, tejido entre reflexión y relato... y el simil entre escritor y trobador >.< ¡Mucha suerte!

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  2. Muy buen relato. Gracias por participar en el concurso del círculo de escritores.
    Un saludo.

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  3. Al final cuando parecía que había encontrado con el villano perfecto. Supongo que se dió cuenta que "nadie es perfecto" por lo que decidió lanzarlo a la basura.

    ¡saludos!

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  4. Al final cuando parecía que había encontrado con el villano perfecto. Supongo que se dió cuenta que "nadie es perfecto" por lo que decidió lanzarlo a la basura.

    ¡saludos!

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  5. Me ha gustado tu reflexión sobe los villanos. Para mi, son muy divertidos de escribir desde el villano clásico con el corazón tan negro como el carbón hasta el más moderno, que en realidad no es realmente malo.

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  6. ¡Te dejo por aquí una nominación! Saludos señor Joel, reitero lo mucho que me gustó tu relato. Por supuesto eres libre de participar o no en el blog tag.

    http://lecturadebuhardilla.blogspot.com.es/2015/12/blog-tag-i-best-blog.html

    ¡Nos leemos! ~

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    1. ¡Por supuesto que quiero participar señorita Moria!Muchísimas gracias por pensar en mi para el premio.

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  7. Cuesta mucho decir que hace a un villano. Y es que, como dijo cierto personaje de ficción muy popular: 'el mal solo es un punto de vista'.

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